Grandes Expectativas


Cada vez que ingresamos a un lugar lo hacemos llevando en nuestro corazón una determinada expectativa. Las personas que entran a un hospital lo hacen creyendo que saldrán con salud, los que ingresan a una concesionaria pretenden salir manejando un auto, una mamá que entra a la sala de partos lo hace con la ilusión de salir con su hijo en brazos, inclusive los que ingresan en un casino procuran salir millonarios. Siempre asociamos el lugar en el que entramos con el deseo de lo que pretendemos recibir, aunque no exista una total seguridad que eso se cumplirá. Es más, en muchos lugares se sale peor de lo que se ingresa.

Sin embargo, hay un lugar en el que podemos entrar con la plena seguridad de que saldremos mejor de lo que entramos, y por ende deberíamos hacerlo con la mejor de las expectativas y confianza.

Jesús nos enseñó a orar y a entrar en la presencia de Dios con grandes expectativas. Dice San Mateo 6.6 “Mas tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que ve en lo secreto: y tu Padre que ve en los secretos te recompensará en público.”

Muchos consideran a la oración como un acto muy despreciable, le esquivan a tener que estar asolas con Dios, como si esto fuera algo humillante y poco productivo; otros no le dan importancia y se pasan la vida ocupados en millones de cosas sin orar jamás. Los más religiosos lo toman como un evento de obediencia, convirtiendo a la oración en un acto mecanizado de palabras automatizadas, una actividad hasta rutinaria, una carga pesada que por cuestiones de conciencia religiosa deben cumplir.

Debemos resignificar el maravilloso momento de la oración, ese lugar espiritual de comunión con Dios donde nuestro Padre nos espera y recibe tal cual somos, y nos tiene preparado infinitas sorpresas y bendiciones para quienes ingresan con grandes expectativas y fe.

Porque es necesario que el que se acera a Dios crea que él existe, y que es galardonador de los que le buscan.

Cada vez que nos ponemos a orar lo tenemos que hacer con grandes expectativas, pues podemos salir de allí con una vida totalmente transformada, llenos de bendiciones y milagros. Estás a solo una oración de cambiar tu vida, pues Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o imaginamos. Atreve a orar y descubrir a Dios..

“Mas tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que ve en lo secreto: y tu Padre que ve en los secretos te recompensará en público.”

San Mateo 6:6

@VictorDoroschuk - @SembrarValores - @VidayPazOrg

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